Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez...

como yo lo recuerdo.

Andate ya, Jorge, está oscureciendo y es peligroso, me dijo ese día con su voz pausada y paternal, una de las personas que más influirían en mi vida. Miento, no por lo que dijo, sino por el nombre con el que se dirigía a mi persona, pues utilizaba el mismo con el que se me conocía en la comunidad católica a la que pertenecía y que también era usado por mi familia. Me despedí de él, y sus últimas palabras fueron: Si ves a Roberto le decís que quiero platicar con él, que me busque. Me acompañó hasta la puerta, lo abracé con ternura y respeto, y me fui por las calles dominadas por el bullicio de una sirena que nunca supe si era de ambulancia o de un vehículo aterrador de la Policía Nacional. El sol, con sus rayos de naranja herida, se perdía moribundo por el volcán de San Salvador.

MUERTE DE CAYETANO CARPIO

(relato)

Explicaciones vagas de las muertes.

Los nuevos dirigentes de las FPL, afirmaban que Salvador Cayetano Carpio tenía una descomposición política, ideológica y generacional supuestamente desde el año ochenta y uno, decían que él ya no tenía capacidad para seguir conduciendo las FPL, había gente joven, gente nueva.

La muerte de la comandante Ana María (Mélida Anaya Montes)(relato)

El comandante Dimas el cinco de abril de 1983 a las dos de la tarde,  me dijo:

                      Cecilia se alista porque vamos a ir a una misión.

         No había mucho que preparar porque normalmente uno anda la “casa” en la mochila, sólo verifiqué tener suficiente baterías, la antena, papel, lapicero, que era lo que yo usaba para trabajar y el arma que se andaba siempre por cualquier situación de peligro, no era la misión pelear; pero había que andar preparado, a las tres y media me dijo:

                     Cecilia nos vamos.