HISTORIA
MUERTE DE CAYETANO CARPIO (relato) Oscar Martínez Peñate | ||||||||
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Explicaciones vagas de las muertes.
Los nuevos dirigentes de las FPL, afirmaban que Salvador Cayetano Carpio tenía una descomposición política, ideológica y generacional supuestamente desde el año ochenta y uno, decían que él ya no tenía capacidad para seguir conduciendo las FPL, había gente joven, gente nueva.
Expresaban que había cierto celo de Marcial con algunos compañeros de la comandancia, nos explicaban que el temor de Marcial era a perder su liderazgo dentro de las FPL, que alguien se lo arrebatara. | |||||||
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Es necesario dejar en claro que en esa época los miembros de todas las organizaciones del FMLN creían de que su máximo líder era el mejor, nosotros lo llegamos a entender también así, comandante sólo hay uno “Marcial” y no nos estábamos refiriendo a las FPL nos estábamos refiriendo a la revolución salvadoreña.
Nos dijeron que Marcial había dejado escrita una carta, en mi caso soy un combatiente del campo, con capacidades limitadas por mi bajo nivel educativo de analizar e interpretar una cuestión de estas, y un poco también la cuestión se da por la fidelidad de la revolución, uno entró a la guerra creyendo en la revolución, en sus principios, es que creo que era la parte más sana de uno, y no era como veía ciertos compañeros en el exterior que tuvieron descomposición, aprovechamiento, mientras muchos compañeros morían en el frente de guerra otros se estaban dando la gran vida.
Entonces cuando uno llegaba y empezaba a ver esas situaciones oportunistas y los cuestionaba ya lo iban marginando, y eso se dio a todo nivel dentro de las FPL, uno sólo tenía que ver, oír y callar, por ser crítico sufrí más el aislamiento, el año de la muerte de Marcial si fue duro, con mucha conspiración, mucha intriga.
Cuando Marcial murió capturaron a alguien en la casa de donde fue asesinada Ana María, este muchacho estaba herido, estaba en el techo de la casa, la policía sandinista lo capturó.
Los individuos que asesinaron a Ana María la conocían, entraron diez, este muchacho era de la seguridad de Ana María le hizo resistencia a los feminicidas, resultó herido y se escondió en el cielo falso de la casa con su fusil.
A través de él se empezó la averiguación y se conoció que cierta gente allegada a Marcial fue la que participó en la investigación, por ejemplo el comandante Tomás Borges, Ministro del Interior del gobierno sandinista.
Marcial en una salida que hizo el día que se suicidó le quitaron el Jeep de seguridad, por el desvío de Santo Domingo, cuando él iba hacia las colinas, le capturaron la seguridad y después le hicieron una llamada a Marcial y le dijeron:
— Tenemos arrestada a tu seguridad, entrégate y acepta la participación en la muerte de Ana María.
Cuando le llamaron él estaba escribiendo, y se suicidó, es lo que nos dijeron, no hubo una explicación clara de los sucesos.
Antes de la muerte de Marcial, había fuertes rumores de sustituirlo, creo que él sabía la conspiración en su contra, sin embargo, lo único que nos dijeron fue que desde el año ochenta y uno había una descomposición en él.
Después del desaparecimiento físico de Marcial se estuvo hablando por ejemplo de Salvador Guerra, que tenía que asumir por ser guerrillero de experiencia y de confianza demostrada en cada batalla, él junto con Dimas Rodríguez fueron los que construyeron el mando estratégico de las FPL, inmediatamente después de la primera ofensiva general estratégica del 10 de enero de 1981.
Se conoció sorpresivamente que Leonel Sánchez Cerén, era el nuevo secretario general de las FPL, para mí fue difícil porque es un señor que uno jamás lo escuchó mencionar, mucho menos nunca lo conoció en el frente de guerra, es decir en la trinchera de lucha,
De Leonel no sabíamos absolutamente nada, por ejemplo soy de Chalatenango de los fundadores, de las primeras unidades militares y no recuerdo haber visto ninguna vez a Leonel allá con fusil, si recuerdo muchos de los que cayeron, pero de Leonel, de dónde salió yo hasta la fecha desconozco. Se sospechaba que pudiera ser un infiltrado del Partido Comunista.
Salvador Sánchez Cerén fue activista del Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR), que era un movimiento vinculado al Partido Comunista Salvadoreño (PCS). Luego se incorporó al Partido Revolucionario Abril y Mayo (PRAM), que era una expresión del PCS. Asimismo participó como miembro del UDN, éste partido era expresión electoral del PCS, Sánchez Cerén fue un activista del PCS.
Sánchez Cerén fue hombre de confianza de Mélida Anaya Montes, trabajó con ella desde que fue miembro de ANDES 21 de Junio, sin embargo a partir de 1974 cuando fue miembro del Consejo Ejecutivo de la asociación de maestros ahondó la confianza con Mélida.
Mélida era la representante del Bloque Popular Revolucionario (BPR), y
Sánchez Cerén era su suplente, y a partir de 1978 la responsable
política de él
Sánchez Cerén fue uno de los que condenó a Marcial por el asesinato de Mélida, él consideraba que Marcial era un estalinista.
La seguridad de Marcial fue capturada por agentes del Ministerio del Interior de Nicaragua, a estos compañeros los desaparecieron por cierto tiempo, una vez hablé con uno de ellos y le pregunté ¿qué pasaba? y me contestó que todo estaba bien, ellos quedaron dentro de las FPL, unos entraron al frente incluso algunos cayeron combatiendo.
Recuerdo muy bien cuando Marcial llegó al hospitalito, nos hizo un balance de la realidad nacional de El Salvador y nos empezó a relatar la situación que estaba pasando las FPL, que no había armas, que por el lado de Morazán era donde teníamos una ruta de abastecimiento logístico, nos dijo que el ERP no les dejaba pasar armas, y si lo permitía nos dejaba pasar solo las que estaban en mal estado y viejas, ellos nos quitaban la mejores, era bien difícil.
Marcial nos hablaba en ese entonces de la situación que teníamos que afrontar, explicaba que si queríamos armar nuestras unidades militares, teníamos que arrebatárselas al enemigo, nos hacía el llamado con esas palabras, nos hablaba sobre la situación con el Partido Comunista, que la relación no estaba bien con Schafick Handal, había una lucha de liderazgo, él se auto declaraba comandante supremo de la revolución, en el caso de Joaquín Villalobos también, él nos decía que lo que buscaban era un protagonismo como máximos dirigentes de la revolución salvadoreña y que habían serios problemas dentro del FMLN.
Marcial nos reconfirmaba lo que nosotros habíamos vivido, en el año ochenta y uno por ejemplo en Chalatenango, por problemas internos se tuvo que pedir la salida de las FAL que era el brazo armado del Partido Comunista, se tenían pugnas muy fuertes al grado de declararnos la guerra entre nosotros mismos.
Nosotros protestábamos por que las FAL realizaban capturas de gente de la población civil, por el simple hecho de ser familiares de militares, de miembros del escuadrón de la muerte, o de familiares de personas que no comulgaban con el pensamiento revolucionario.
Las FAL se daba la tarea de someterlas, no les daban alimentación, en algún momento nosotros tuvimos que intervenir por algunas gentes que nosotros las conocíamos que eran nuestros colaboradores, amigos nuestros, y se tuvo que pedir a la dirección de las FAL en ese entonces que les dieran la libertad a esa gente, porque si no el problema iba a ser más serio, incluso a los de las FAL los amenazamos que los íbamos a sacar a bala.
Las FAL abandonó todas esas posiciones, quedando únicamente gente civil que los apoyó, los guerrilleros del PC tuvieron que abandonar el lugar por presión directa de las FPL en esa parte de la Montañona, el Jícaro, las Minas y se quedaron las FPL únicamente en esa zona.
En algún momento cuando la situación estaba tensa a las FAL se le decía que no pasara por determinada zona, y más de una vez hubo intercambio de disparos, la FAL tuvo algunos heridos en el sector de la Montañita, después arriba del Jícaro.
La FAL en ese entonces no era una fuerza que respondiera al riesgo que nos hacían correr a todos, nosotros teníamos algunas vías de abastecimiento logístico y medicina, que era cerca del estadio de Chalatenango.
Bajábamos con mucho cuidado en la noche, a recibir lo que nos mandaban, y la FAL lo hacía en el día, entonces es ahí donde se dio la situación que los efectivos de la fuerza armada de la Cuarta Brigada, se ponían más en alerta y nos causaban daños, había muertos de parte nuestra por esa prepotencia, a los de la FAL les valía no les importaba, tenían munición y equipo porque ni lo ocupaban, tenían todo, lo podían hacer y qué, y nosotros no.
La relación con los miembros de la FAL en algunos momentos fue difícil, de enfrentamiento, nosotros contábamos con diez, veinte cartuchos y ellos andaban quinientos o más, no obstante nos ayudábamos en situaciones de alto peligro, por ejemplo en algunos ataques de la fuerza armada les comunicábamos a los de la FAL, nosotros nos retiramos porque no tenemos munición suficiente, ellos nos decían, nosotros tenemos, tomen, enfréntense, cubran las posiciones, y como de costumbre ellos se iban de la zona de combate. | ||||||||