El Periódico Nuevo Enfoque

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No.30 Segunda Época Primera de Mayo 2008
 
Ciencia y Tecnologia

La integración centroamericana y las TIC

Milton José Narváez Sandino*
milton.narvaez@udb.edu.sv

El sueño histórico de Francisco Morazán podría verse muy pronto concretado, producto de las necesidades impuestas por la globalización y las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).
Paradójicamente todos los centroamericanos hemos enarbolado la bandera de la integración centroamericana, pero tanto nosotros como los políticos no hemos logrado sobreponer nuestras diferencias y nuestros intereses en pro del bien común. No obstante, con la creación de la Secretaría de Integración Económica Centro Americana (SIECA), el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), la iniciativa del Plan Puebla Panamá (PPP) y la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), se han puesto los fundamentos institucionales de este noble emprendimiento.
Los actuales gobiernos centroamericanos han dado muestras positivas de lucha por una integración del istmo; el mejor ejemplo lo constituyen la firma, como bloque regional, y entrada en vigencia en el año 2006 del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-CAFTA, por sus siglas en inglés), así como la puesta en marcha del Plan de Integración Aduanera (ambas iniciativas ya han dado frutos positivos en algunos países del istmo).
Pese a todos estos esfuerzos que se han realizado para integrar el istmo, la región centroamericana se encuentra amenazada por los diferendos limítrofes de los países de la región: por un lado Costa Rica y Nicaragua se disputan el derecho del primero de navegar armado en el Río San Juan, de soberanía nicaragüense; por otro, Honduras se adjudica la soberanía de la Isla Conejo en el Golfo de Fonseca, la cual El Salvador la reclama como propia; Nicaragua y Honduras mantienen diferencias en la Corte Internacional de la Halla por el paralelo 15 en el atlántico, esto por mencionar algunos casos.
A estos deseos “expansionistas” se suman las fobias producto de las migraciones, comúnmente de nicaragüenses hacia Costa Rica y El Salvador, causadas por la pobreza y el desempleo. Todo ello ha abonado a que Centroamérica, que en 1821 se encontraba unida, no logre concretar la anhelada integración.
La Autopista Mesoamericana de la Información
Sin embargo la necesidad de ser más competitivos y construir la riqueza, así como el hecho de no querer quedar excluidos en este mundo globalizado ha permitido que un nuevo proyecto (esta vez orientado a las tecnologías de información y comunicación) germine en beneficio de la integración: el Proyecto Autopista Mesoamericana de la Información (AMI), el cual fue lanzado oficialmente a través de un foro regional en noviembre de 2006, cuya sede es El Salvador.
Para concretizar este proyecto se han formulado tres estrategias regionales: la creación de un corredor logístico (desde Guatemala hasta Panamá), la conectividad (a través de la potencialización de las redes de datos, voz y video y las telecomunicaciones) y la competitividad. Este megaproyecto incorpora tres subproyectos regionales: la red troncal de fibra óptica (la cual se apoyará en la infraestructura existente del sistema de interconexión eléctrica, de aproximadamente 1,700 km., desde Guatemala hasta Panamá), la red de conectividad rural (cuya intención estratégica es desarrollar la infraestructura de conectividad, mejorar las comunicaciones por medio del ancho de banda e implementar tecnología satelital) y la generación de Puntos de Acceso a la Red (NAP, por sus siglas en inglés).
La AMI no sólo integraría a la región centroamericana, desde el punto de vista tecnológico, sino que permitiría mejorar y abaratar las telecomunicaciones, ya que los países del istmo no dependerían únicamente de la conexión directa, a los cable submarinos Maya 1 y Arcos, pues tendrían su propio punto de acceso en cada país, permitiendo mejorar el tráfico de señal, ampliar el ancho de banda y con esto optimizar la navegación por Internet y mejorar la transferencia de datos, voz y video a través de la Web.
Los primeros pasos ya se han dado para hacer realidad el sueño de Morazán; ahora lo que falta es voluntad política, pues las condiciones son propicias. Los diferentes estudios demuestran que contamos con el capital humano (una población total de 40.9 millones de habitantes, con una fuerza laboral de 14.9 millones de personas en la región), para poder concretizar todos estos proyectos integracionistas de forma integral. Estas condiciones convierten al istmo en un socio comercial muy codiciado, lo cual propicia las condiciones y el interés por firmar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.

(*) Profesor de la Universidad Don Bosco y Director de la Asociación Salvadoreña de Profesionales en Computación (ASPROC).
La

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