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No.30 Segunda Época Primera de Mayo 2008
 
Cultura

El Día de la Cruz: una tradición que agoniza

jvargasmendez@yahoo.com

Algunas celebraciones cristianas que llegaron a América durante los períodos de conquista y colonización tuvieron un origen pagano, la navidad y el día de la cruz son ejemplos de ello. Pero también es cierto que muchas celebraciones fueron impuestas a aquellas poblaciones nativas con la pretensión de sustituir una diversidad de fiestas rituales que fueron consideradas paganas. Producto de ese proceso de sustitución o desplazamiento son los festejos patronales de cada localidad y el Día de la Cruz que, por cierto, no se libraron por completo de algunos elementos ancestrales.
¿Cuál es el origen pagano del Día de la Cruz?
El nombre del quinto mes del año, mayo, fue retomado de la ninfa Maya que según los antiguos griegos era una de las siete Pléyades que más amaba el dios Zeus. Siendo Maya la ninfa más predilecta del dios Zeus, éste decidió tener con ella a uno de sus hijos, quien luego de nacer recibió el nombre de Hermes. Así las cosas, entre los griegos se rendía culto durante un mes a la ninfa Maya por haberle dado vida a Hermes, que fue reconocido como la divinidad protectora de los mercaderes.
Esa fiesta dedicada a Maya más tarde fue adoptada por los romanos, pero a diferencia de los griegos en Roma se puso el mes de maius bajo la protección de Júpiter, el equivalente al dios Zeus de los griegos. Sin embargo, con el paso del tiempo también los romanos se lo dedicaron a Maya, elevándola de ninfa a la categoría de diosa. Y desde entonces cada 1 de mayo colocaban varios altares en las ciudades para que acudieran las matronas a rendirle culto.
Esa costumbre de griegos y romanos de celebrar el mes de maius, derivó varios siglos después en otra tradición que todavía continúa vigente en algunas regiones de España, donde, llegado el 1 de mayo, se monta un escenario al aire libre y se selecciona a una maya, es decir, a una mujer que se disfraza para divertir al público haciendo gracejadas mientras sus amigas piden dinero y otras dádivas.
Tan de mal gusto pareció esa costumbre a la realeza que en 1769, Carlos III decidió prohibirla. Lo mismo hizo Carlos IV en 1789. Pero ambas prohibiciones no tuvieron éxito. Y tan fue así que, aún en nuestro tiempo, en el pueblo madrileño de Colmenar Viejo se selecciona cada 1 de mayo a una maya para colocarla en un altar y agasajarla a la manera de una diosa.
De aquella costumbre de carácter popular surge inmediatamente otra que a manera de juego se práctica en algunas poblaciones del actual territorio salvadoreño: el palo ensebado. El palo ensebado o cucaña, como se conoce en España, se debía colocar según la tradición, en la mañana del 1 de mayo y frente al templo católico o en la plaza. En México y otros países a este juego se le conoce como Palo de Mayo.
Paralelamente, la Iglesia buscó darle un giro cristiano a tales tradiciones y promovió que la cucaña se sustituya por una cruz y que en vez de rendirle culto a una maya se le dedicara la fiesta a la Virgen María. De ahí que, en adelante, se fija el 3 de mayo como el Día de la Cruz y se consagra el mes de mayo a la devoción mariana.
¿Cuándo llegó dicha celebración a América: hace dos siglos aproximadamente
La celebración del Día de la Cruz llegó de España aproximadamente a finales del siglo XVIII. De hecho, no aparece registrada en el informe del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, redactado tras visitar su enorme diócesis entre noviembre de 1768 y agosto de 1770. Sí aparece, en cambio, la danza de moros y cristianos y otras más.
El Día de la Cruz llegó con la pretensión de sustituir el culto al dios de la primavera, al dios de la muerte y del renacimiento, del ocaso y la resurrección, es decir a Xipe Tótec. Y aunque hoy se habla de que dicha deidad estaba asociada a los guerreros, de acuerdo con estudios realizados en 1970 por Johanna Broda, lo cierto es que en México se sigue asumiendo lo que planteó Eduard Seler a principios del siglo pasado: se trata de una deidad asociada a la primavera.
En nuestro país, la cruz que se instala en el patio de la casa el 3 de mayo es elaborada aún del palo de jiote y eso tiene su significado, pues esta variedad de árbol era considerado un símbolo de resistencia dado que tiene la capacidad de crecer y desarrollarse en condiciones difíciles. La ornamentación de la cruz con frutas y gallardetes de diversos colores equivale al acto de ofrendar un sacrificio al dios Xipe Tótec y todo ello para pedir por una mejor cosecha.
En otras palabras, es una celebración que fue impuesta por los españoles, pero que las comunidades indígenas asumieron sin perder de vista sus creencias y algunos rasgos de su práctica ancestral. Según la tradición oral, en aquellas casas donde no se coloca la cruz, llega a bailar el diablo a las doce de la noche. Así lo aprendimos de los abuelos y las abuelas, pero todo eso, a estas alturas del tiempo, está agonizando. Estamos perdiendo los orígenes y, paradójicamente, aspiramos a ser un pueblo con identidad.

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