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PERIODISMO:

GENERACCIÓN: QUÉ DECEPCIÓN

Por Pierre André Blondy
La emboscada no anunciada

Una querida amiga me remitió la nota de renuncia que enviara Herman Bruch (hijo) al director del canal 33, en la que le hace saber de su renuncia como conductor del programa Generación. Según palabras de Bruch (hijo), su renuncia obedece a que el canal no transmitió una emisión de Generación en la cual se entrevistaba a Schafik Handal, tras una petición que este último hiciera a Narciso Castillo, quien hasta hace un par de días fungía como director del Canal 33. 

He aquí en breve lo que relata Bruch: Handal se molestó porque en el programa de marras se hicieron presentes unos miembros de ARENA que lo interpelaron. Su enojo lo llevó a presionar a Castillo para que suspendiera la emisión del programa; dócilmente, el director del Canal 33 se sometió a la presión de Handal e hizo lo que éste exigía. Bruch, herido en su amor propio y en su honor de periodista defensor de la libertad de expresión e información, decidió poner a todos en su sitio, renunciando a un medio de comunicación sumiso a las presiones del poder.

¡¡Pamplinas!! Bruch es parte de esa pléyade de supuestos periodistas (o comunicadores) que creen que todo les debe estar permitido y que cualquiera que ponga alto a sus abusos es un enemigo de la libertad de expresión e información. Fue una sucia jugarreta la que se le hizo a Handal, como las que se suelen hacer en un programa como Generación en el cual todo vale lo mismo, desde la opinión más absurda hasta el juicio más razonado. 

Handal se pudo haber enojado --y con razón-- por la trampa de Bruch. Pero es poco creíble que ese enojo hiciera que Castillo se sintiera presionado al grado de prohibir la emisión del programa. El domingo 20 de julio tuve la oportunidad de verlo. Mis sospechas no eran equivocadas: su baja calidad está fuera de discusión; también lo está la celada que se puso al líder del FMLN. 

Lo más seguro es que al director del 33 le pareciera algo de baja calidad, que no merecía ser visto por los televidentes. La pregunta es por qué Narciso Castillo o los dueños del canal 33 no decidieron revisar un programa en el cual no sólo se escuchan cualquier clase de opiniones sin fundamento (muchas de ellas en boca de Bruch), sino donde todo da igual y donde, por consiguiente, se impone el que habla más fuerte (Ver, para muestra, los interminables desacuerdos entre Bruch y Luis Sanz, en los que por lo general el primero impone su opinión).

Para variar, Marvin Galeas ha buscado pontificar sobre el tema. Y como en tantas ocasiones ha vuelto a decir cosas absurdas. Ha dicho, en un estilo que copia (y mal) a Mario Vargas Llosa, que el programa Generación "era una clara muestra de lo saludable de nuestra democracia". Craso error de juicio de Galeas, porque lo que ese programa pone de manifiesto es la pobreza de la democracia salvadoreña. A menos que se piense, claro está, que la salud de la democracia se mide por la charlatanería, la histeria intelectual, los golpes bajos, la discusión estéril, la pose, el criticismo, el snobismo, la falta de juicios propios, el todo vale, etc., etc. 

Luego, Galeas ha vuelto sobre el mismo tema, esta vez para criticar a la APES por haber señalado cosas que cualquiera con dos dedos de frente sabe: que la labor periodística de Bruch deja mucho que desear en lo que se refiere a la ética básica del periodismo. Según Galeas la APES debió sumarse a la campaña de El Diario de Hoy en contra del comunista Handal; como no lo hizo, como osó poner reparos a la labor un periodista irresponsable, entonces la APES es merecedora de las diatribas de un señor que lo que menos tiene es una obra periodística de calidad. Galeas se podrá creer un Norman Mailer o una Oriana Falcci, pero eso sólo sucede en su fantasía. 

Galeas dice que los de la APES actuaron a favor de la patronal. ¡¡Caracoles!! ¡¡Recáspita!! ¡¡Recórcholis!! ¡¡Calamares en almíbar!! ¡¡Eureka!! ¡¡Zambomba!! EL BURRO HABLANDO DE OREJAS. Nadie más propatronal que este ex guerrillero, que le hace el trabajo sucio a su patrón Enrique Altamirano. 

Programas como Generacción son los males con los que la incipiente democracia salvadoreña debe convivir, al igual que debe convivir con El Diario de Hoy. Toda democracia, por definición, admite el plurarismo y la diversidad de opciones y estilos de vida; ese pluralismo y diversidad hace que conviva lo más excelso (en literatura y periodismo, por ejemplo) junto con lo más abyecto y bajo. Ese es el precio a pagar por aceptar ese régimen político.